¿Cómo explicar la desaparición de la escritura en Grecia a finales de la edad del bronce y su reaparición trescientas años después? ¿Y por qué los griegos del periodo clásico decoraron sus cerámicas con motivos de carros, armas y escudos…
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¿Cómo explicar la desaparición de la escritura en Grecia a finales de la edad del bronce y su reaparición trescientas años después? ¿Y por qué los griegos del periodo clásico decoraron sus cerámicas con motivos de carros, armas y escudos que se habían dejado de utilizar tres siglos antes? Para James y sus colaboradores, el confuso periodo comprendido entre los años 1150-750 a.C. —la «edad oscura»— que siguió a la caída de Troya y de la civilización micénica simplemente no existió o, en cualquier caso, no duró más de dos generaciones. Así, el colapso de las grandes civilizaciones del bronce final no se produjo hacia el 1200 a.C., sino en el 950 a.C., lo que explicaría, entre otras cosas, que Homero pudiera describir con tanta minuciosidad, lucidez y detalle el aspecto de las murallas de Troya o los acontecimientos de aquella epopeya, lo cual sería propio de alguien que escuchó el relato de los propios supervivientes o de sus hijos. Y es que la cronología del bronce final se apoya en los textos egipcios, cuya historia, durante el denominado Tercer Período Intermedio, los autores juzgan 250 años demasiado larga. De admitirse este reajuste cronológico, habría que revisar gran parte de la protohistoria mediterránea, ya que David y Salomón pudieron haber sido contemporáneos de Ramsés II y la fundación de Roma pudo haber ocurrido en el 750 a.C. y no en el siglo X, como defienden los arqueólogos. Este libro, destinado a ser polémico, contradice las últimas aportaciones de la arqueología, que tienden a elevar las cronologías del bronce en el Egeo a partir de la calibración de las dataciones radiocarbónicas. Como han señalado Renfrew y Snodgrass, aunque muchas de las hipótesis vertidas en este libro deben considerarse con extrema cautela, sería un error desatender las críticas sobre la fragilidad cronológica de esa «edad oscura».